Este trabajo explora los factores que, desde la perspectiva de autores diversos, han favorecido el debilitamiento de la democracia liberal: la creciente complejidad de las sociedades contemporáneas, que dificulta articular una voluntad general; la crisis de representación política, que ha erosionado la confianza ciudadana en los partidos y en sus representantes, y el agotamiento del ideal de representación fiel, donde quienes detentan el poder ya no reflejan los intereses de la población.